sábado, 31 de julio de 2010

Hasta que la muerte nos separe...


De mi pasaje por Facultad, puedo contar anécdotas de todo tipo… seguro esto no es nada original, a todos les debe pasar lo mismo. Particularmente a mí, me quedaron secuelas o más bien aprendizajes, de aquellas vivencias...

Me faltaban solo unas pocas las materias para recibirme, ese era el último de seis intensos años, el año en el que la teórica carrera de Abogacía, le dejaba un pequeño lugar a la práctica, lo cual resultó por demás interesante.

Se trabajaba con pocos recursos, sin embargo esto no resultó un inconveniente porque se veía permanentemente compensado por el entusiasmo que se ponía en cada caso que llegaba al Consultorio Jurídico.

Ese mismo entusiasmo que me llevó a estar donde hoy estoy, me movía cada mañana muy temprano hasta la Facultad.

Aquel martes, Beatrice Nedel aguardaba a su practicante asignada (o sea yo), en una especie de sala de espera del Consultorio. Era una calidad mañana de principios de abril y ella estaba muy abrigada, incluso lucia un viejo gorro de lana que alguna vez debió ser blanco, se podía adivinar con solo mirarla que sentía frío de la vida misma.

Entre todos los asientos desocupados, eligió  para sentarse el único que estaba en un rincón.

Nunca antes la sala me había parecido tan gris, fue ese día que descubrí en la pared los rastros dejados por la humedad y lo fría que resultaba a esa hora de la mañana, a pesar del buen tiempo. Definitivamente poco alentadora. Entonces me pareció que nadie que tuviera que esperar en ese lugar, podría esperar pensando en algo bueno.

En una hora, en la que me sentí más una estudiante de Psicología que de Abogacía, me contó de su infortunado matrimonio celebrado hacía ya más de trece años pero que había durado unos escasos siete meses; de un marido que empezó alternando entre la casa y el bar, luego entre el bar y la casa hasta que un día, luego de proporcionarle a Beatrice la última de las ya frecuentes golpizas, decidió alternar entre el bar y algún otro lugar que ella decía desconocer.

A pesar de la relación tan peculiar, solo por el hecho de comprar al fin su propia casa, se decidió a traicionar la voluntad de sus padres, e iniciar por fin el proceso de divorcio.
Se trataba de un proceso fácil, separación de hecho por más de tres años, causal de trámite rápido …y así hubiese sido de no ser porque la decisión de Beatrice de iniciar los trámites coincidió con la decisión de los empleados judiciales de iniciar una huelga, entonces todo se vio bastante demorado.

Cuando por fin fijaron día para la audiencia, con cierta complacencia la llamé para avisarle, me atendió una voz que se sentía tan lejana como se puede sentir la muerte a los quince años, para mi desilusión, no recibí ninguna manifestación de alegría, solo me pidió que repitiera los datos relevantes para anotarlos y cortó después de preguntarme si yo iba a estar allí.

El día de la Audiencia por la mañana un familiar de Beatrice me esperaba en la sala del Consultorio, la hermana  me avisaba que Beatrice estaba internada, que se estaba recuperando pero que definitivamente no iba a poder concurrir a la Audiencia. Insólitamente las cosas se volvían a demorar.

Ya estábamos en Octubre y la nueva audiencia,  se había fijado para fines de diciembre.

Entre tanto yo, me casé y por mi luna de miel, me ausenté un tiempo del Consultorio... cuando por fin regresé y miré los recados, me llamó la atención uno escrito en color rojo y que decía "comunicarse urgente a la casa de Beatrice Nedel, familiar llamó reiteradamente".

No sé la razón por la cual no devolví esos llamados enseguida, si sé que cuando por fin lo hice, la que respondió fue Berta, la hermana... Beatrice había fallecido.

Aquel día, no pude dejar de pensar en ella y de alguna manera me hizo saber que estaba tranquila, porque al fin y al cabo se fue sin traicionar la voluntad de sus padres... y conservó   su matrimonio hasta el último día de su vida…

"MUESTRAME UN HEROE Y TE ESCRIBIRE UNA TRAGEDIA" (F. Scott Fizgerald)

 * este relato tiene muchos años, es uno de los primeros que escribí y lo quería compartir.

domingo, 18 de julio de 2010

Un nuevo adios...

imagen: googleimages.com


- Y como sigue?
Así de simple, perpetuo y perfecto…
- solo es perfecto el momento.
...

- Y cuanto cuesta?
A voluntad, lo que estés dispuesto a pagar…
- solo es pagar para amar.

- Y porque yo?
Permiteme elegirte sin preguntar…
- solo es preguntar para confirmar.

- Y si no quiero?
Si tu no quieres, no hay trato…
- solo trato de olvidar.


Y si no olvidas?
- vuelvo, me vas a esperar…
solo es esperar una vez más.


- Me ayudas?
Dime como…
- dejame, libérame, libértate.


Lo intento, y si no puedo?
- No tengo esa respuesta, solo ganas de llorar …
Llora amor, llora… que yo también voy a llorar.

CONTIGO (...)



Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.

Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;

lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.


y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.


No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas "volvamos a empezar";
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;

lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.


JOAQUIN SABINA

domingo, 27 de junio de 2010

ES TAN BELLA MI BANDERA... nada iguala su lucir...


En la calle ni el viento se animaba a soplar. Cada casa sería un mundo, la mía era un mundo en sí misma.

Nos levantamos temprano para sábado y en un cuasi silencio cada uno hizo suya alguna tarea que lo ayudara a matar el tiempo… esperando que llegara la hora.

Apronté el mate que simula calma… descolgué la bandera que descansa en la ventana entre partido y partido pero que mientras juega Uruguay está en manos de Sebastián… De a poco nos fuimos organizando. Familia y amigos que ya estaban y otros que fueron llegando, cábalas, (las que pudimos mantener)… nervios, ansiedad, emoción… mucha expectativa.

Todos de pie a la hora del himno… (menos mi marido y no precisamente por cábala y mucho menos por irrespetuoso)…. inevitable la lágrima a punto de caer al son del SABREMOS CUMPLIR, SABREMOS CUMPLIR que todos entonamos con fuerza, como queriendo que el canto llegara hasta Sudáfrica, hasta el corazón mismo de cada jugador…

Y después… el alma puesta en cada jugada… los dedos cruzados en cada llegada peligrosa al arco de Muslera, los gritos de gol, con abrazos y besos de uno para todos, de todos para uno, bandera y camisetas incluidas... también hubo desazón, somos Uruguay… no solo sabemos cumplir, también sabemos sufrir y ahí estuvo el inevitable rato de sufrimiento…

Increíble pero cierto, el partido terminó y pasamos a cuartos después de 20 años y enloqueció el país entero…acá, en Sudáfrica y en cada rincón del mundo se pudo sentir un URUGUAY NOMA!!!! … y no fuimos chicos, ni pocos, ni pobres, ni grises… fuimos el sentimiento, las ganas, la rebeldía, la revelación, la ilusión renovada… celestes y blancos.

Todos a la calle del país, do jamás se pone el sol… bandera y camisetas incluidas.

Festejen celestes … festejen!!




domingo, 13 de junio de 2010

Off...



Hay tanta luz, que no puede ver y tanto silencio que no puede escuchar…

va a esperar el atardecer, para que los perros empiecen a ladrar.

En la sombra y entre los ladridos lo va a buscar,

para sacarse esa duda que la quiere matar.

Hay tanta luz, que no puede ver y tanto silencio que no puede escuchar…

va a esperar la noche, para que los gatos empiecen a maullar.

A la luz de la luna y entre los maullidos la va a buscar,

para sacarse esa duda que lo quiere matar.

Hay tanta luz, que no pueden ver y tanto silencio que no pueden escuchar…

van a darle off a la llave general de la ciudad, para que todos sus habitantes empiecen a gritar.

En medio del ruido y de la oscuridad se van a buscar,

para sacarse esa duda que los quiere matar… sin hacerse responsables de lo que pueda pasar.