martes, 18 de octubre de 2011

Con y sin...



A veces separados, otras abrazados,  algunas de la mano…
queriéndonos a la vez o por turnos,  deseándonos o no, con besos y sin…
emjunadome, empujándote, bajo la lluvia, bajo tormentas eléctricas, en la misma dirección, en círculos, hacia atrás y hacia adelante, cansados y de mal humor,
descansados y disfrutando, con y sin ganas…
vos dos pasos adelante, perdiéndote y encontrándote, yo dos pasos adelante, perdiéndome y encontrándome…
sin conocer el camino, sabiendo cual es…
venciendo, cayendo, tropezando, omnipotentes, débiles, discutiendo, pidiendo perdón, riendo…
con tu ayuda y sin ella, con mi ayuda y sin ella…
creyendo, entendiendo, distrayéndonos…
no queriendo, paso a paso, corriendo, buscándonos, convencidos, dudando, volviendo a creer, con la ayuda de ellos y sin...
de a uno,  de a dos y hemos sabido hacerlo de a tres...
paramos y volvemos a empezar...
Así, estamos caminando juntos y recién estamos aprendiendo a caminar.

viernes, 7 de octubre de 2011

me levanto, me baño, me visto, trabajo.... RUTINA


Estaba desvelada, con un toque de inquietud y otro de nerviosismo.
Hice varios intentos de distracción, trate de ver una peli en cuevana que no puede seguir, leí casi una página de “El camino a la libertad” y lo tuve que dejar… bajé,  calenté una taza de leche en el micro, prendí un cigarro y lo fume mirando la lluvia caer… volví a la cama, apagué las luces y me deje llevar… deseosa de ver cuál era la perturbación que no me dejaba dormir… y encontré el vacio y gran motivo LA RUTINA.
Decidí empezar por conocer la definición y vuelta a la compu, empecé a buscar. Wikipwdia se limita a definirlo como un “acto repetitivo”, punto. Nada novedoso… aspiraba a algo más completo. El RAE la define como “una costumbre arraigada o un hábito adquirido por mera práctica que permite hacer las cosas sin razonarlas. Significa que una rutina es un automatismo que podemos hacer mientras estamos pensando en otra cosa.”…  bueno… ahora sí, algo más completo… seguí buscando, no encontré mucho mas y pronto me aburrí de buscar, claro esto de googlear todo… también se ha convertido en rutina para mí.
Cerré google y practiqué una definición propia, sin dudas, cada uno debe tener una definición propia de rutina, porque definitivamente es algo muy personal, lo que es rutinario para mí, puede no serlo para ti.
Pensé en los pro y los contra, porque a ver… tan mala es la rutina? Yo me quejo (como la gran mayoría) de la rutina y busco evitarla, porque me provoca una desagradable sensación de estar muriendo en vida, sin embargo entiendo que a veces es necesaria para no volverme loca…porque eso pasaría si algunas cosas no estuvieran ya arraigadas a mi día sin tener siquiera que pensar en ellas… eso, me quitaría tiempo para crear. También mi cuerpo necesita de una rutina para funcionar bien (desayunar, almorzar, merendar, cenar… y dormir) y los psicólogos dicen que los niños necesitan de una rutina y que sufren cuando no se respetan sus horarios y cuando no están en su propia casa o con extraños.
En definitiva, reflexionado he concluido que no es  necesario pretender desterrarla totalmente de mi vida, sino que simplemente, debo ser algo más selectiva, ordenada y estar más atenta, para no estar siempre con el piloto automático.
Necesito tanto de la rutina como ella de mi, así las dos aseguraremos nuestra permanencia… por eso debemos pactar.
Te cedo parte de mi vida a cambio de que me cedas parte de la tuya.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Un angel, llamado hijo...


A veces, la vida nos trae un ángel de regalo, hijos que llegan a nuestras vidas por un corto tiempo,  que tal vez no llegan siquiera a recibir el calor del sol.
Esos ángeles, son un regalo de doble filo, lo agradecemos y a la vez nos preguntamos por qué o para  qué  lo recibimos.

Cuando perdemos un hijo, queda un inevitable vacío de ilusiones, un vacío que llenamos con un llanto contenido, que algún día más tarde o más temprano, tendremos que devolver en pequeñas cuotas de lágrimas.
Cuando perdemos un hijo, queda la tristeza enorme de los meses que no amantamos, del cochecito que no compramos, de los cumpleaños que no festejamos y del Papá Noel que ya no supo qué hacer con el regalo que para esa criatura tenía destinado.
Cuando perdemos un hijo, queda la imagen de los juegos que no jugaron, del beso con abrazo que no les dimos, de la mano que no tomamos, del calor que no le  brindamos, el mismo que no recibieron.
Cuando perdemos un hijo, queda también,  la sensación de contar con alguien, que nos cuida y nos guía desde una dimensión tan existente  como invisible y es por invisible que nos cuesta tanto tenerle fe, creer en ella y dejarnos guiar, entonces, nos ponemos a luchar, a maldecir por lo que nos hizo la vida, a preguntarnos por qué a nosotros, a buscar explicaciones a cosas inexplicables… hacemos eso, en vez de aceptarlo como el regalo más sagrado que la vida pudo hacernos, un regalo costosísimo, un regalo premium que solo unos pocos estamos preparados para recibir.
Cuando perdemos un hijo, no lo perdemos, se queda con nosotros eternamente, aún más presente que los “presentes”, aún más vivos que los “vivos” …

viernes, 9 de septiembre de 2011

Uno de Neruda, porque nosotros los de entonces ya no somos los mismos.




Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: la noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé  tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más  inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Que importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

martes, 2 de agosto de 2011

Tu tiempo y el mío...



Me encuentra la cama anidada en tu cuerpo,
procurando el calor que se roba el invierno.

Espero en silencio que se agiten las almas,
con el leve contacto de tu mano en mi espalda.

Contigo frenético al volante de mi cintura,
despierta la bruja que  a mi hombro se amarra.

Tu tiempo y mi tiempo ya son viejos conocidos,
por eso coinciden tu grito y el mío.

En ese momento me alerto y descubro,
que ya no te encuentro, que ya no te busco.

Me duermo deseando que la diosa fortuna,
nos devuela las noche de amor a la luna.


Me despierto pidiendo al dios del olvido,
que pierdan la memoria tu tiempo y el mío..